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Archive for febrero 2011

HOLA A TODOS/AS:

Este es uno de los vídeos que les he comentado sobre lenguaje no verbal. Al ver el primero youtube les sugiere los siguientes espero que les gusten.

Nos vemos el sábado…

Andrea

 

Son dos palabras de siete letras cada una, lo que nos lleva a la primera coincidencia.

En la química hay un interés del  mismo modo que en el interés hay una química.

Cual podría ser el hilo de comunicación entre esas dos palabras de siete letras cada una.

Hemos dicho que en la química hay un interés, que tipo de interés puede haber en la química, que sin la una no pueda dejar de tener significado la otra.

Sola la química no tiene interés, como tampoco el interés solo, no tiene química.

El interés juega siempre con la química.

Quien no ha jugado con un interés al son de la química mas interesante.

Química o interés, dos palabras de siete letras cada una.

 

 

Es el mayor miedo de cualquier escritor. Situarse frente al ordenador, abrir el Word y ponerte a mirar la pantalla sin saber muy bien qué hacer con ese documento en blanco que se ha abierto ante ti.

 

Yo creo que lo he superado. No es fácil. Ha sido un proceso de varios años; de tardes perdidas con los brazos cruzados frente a mi portátil. Pero ya hoy no me ocurre. Y no me ocurre, simplemente, porque ya no me siento frente a mi ordenador si no tengo nada que decir.

 

Es el consejo más sencillo que se puede dar. Puede parecer obvio; pero no lo es. A mí me ha costado muchos años darme cuenta de esta situación. La escritura no se fuerza. No puedes pretender sentarte, encender el ordenador, abrir el procesador de textos y como si de una operación mecánica más se tratara, comenzar a crear una historia, una vida, unos personajes.

 

La escritura es un proceso vital. No te abandona durante todo el día. Si tienes una historia en la cabeza que quieres contar te acompañará en la ducha mañanera, en el viaje en autobús hasta tu lugar de trabajo, a esa reunión a la que tienes que acudir pero que no te interesa demasiado. Y en todo momento estarás dándole vueltas a la historia: es mejor comenzar así o de esa otra manera; ese personaje siente esto o lo contrario.

 

Escribir es vivir obsesionado. Vivir en la realidad pero a la vez en la ficción. Tomarte un café con tus compañeros de trabajo, una cerveza con tus amigos; pero a la vez discutir con el personaje de tu historia sobre el tema que quieres tratar en ella. Y todo al mismo tiempo. Vivir una doble realidad con una débil frontera para cruzar de una a otra. Hasta que de repente…

 

De repente lo ves claro. Sabes cómo empezar. Ese mundo desordenado que tenías en la cabeza se ha estructurado de alguna forma. Ese es el momento de sentarte frente al ordenador. Y hay que hacerlo lo antes posible. Y si no puedes, la inspiración llega sin avisar, es bueno que tomes nota en cualquier superficie sobre la que un bolígrafo funcione. Incluso en una caja de cigarrillos.

 

Esos impulsos creativos suelen ser fugaces y si los dejas pasar, tu historia perderá fuerza. Por mucho que recuerdes los elementos principales que habías pensado, dos horas después, ya no será lo mismo. Por eso, aunque sea de manera desordenada, debemos tomar notas de ese vómito creativo que de repente surge en nosotros. Tenemos que dejarnos poseer por ese impulso y, poseídos por él, deslizar el bolígrafo llenando la hoja de garabatos incoherentes, desordenados; pero que se convertirán después en la columna vertebral de nuestro relato.

 

Nosotros no sometemos a la escritura; sometemos nuestra vida a ella. Es el gran sacrificio que nos pide por dejarnos disfrutar después de todas sus satisfacciones. La satisfacción de ser creador. De crear vida sobre un papel. De crear personajes con los que dialogas y cuyas vidas se desarrollan ante ti. De disfrutar de paisajes que sólo existen en tu cabeza. De tiempos pasados y futuros.

 

Pero aún teniendo esos apuntes desordenados sobre un papel y una idea clara de cómo comenzar: no hemos superado todavía el miedo al folio en blanco. Crear vida no es fácil. Y comienzas a escribir, pero no logras plasmar en el papel ese mundo que ya habitas en tu cabeza. Y borras. Y vuelves a comenzar de distinta manera. Y lo vuelves a borrar como la vez anterior. Y un rato después, te encuentras de nuevo mirando ese documento blanco que llena la pantalla de tu ordenador.

 

El impulso creativo de antes, el que te ha llevado a emborronar un papel con cientos de palabras, ya no está. Pero no hay que rendirse. Hay que incitarlo. Hay que ponerle un cebo al que acuda voraz. Y éste es el sudor. Las musas acuden al olor del sudor. Escribe. Tan sólo eso. Escribe palabras. Déjalas fluir. Que tus dedos corran, se deslicen por el teclado. Tú ya tienes algo que contar, ahora tan sólo tienes que hacerlo. Que tu culo te duela de estar sentado. Viaja a ese mundo. Cuenta lo que ves.

 

La escritura es reelaboración. No te importe tener que borrar después. Es como debe ser. El mundo al principio era caos. Fue después cuando una fuerza inteligente lo dotó de orden. Es la tarea más dura. La que más desagrada a un escritor, porque es la más racional. Tener que darle sentido a ese mundo diverso, rechazando muchas cosas que éste ofrece, para hacerlo concreto sobre un papel.

 

Este es el secreto. La escritura, la creativa al menos, no es una tarea más que programamos dentro del día. Es una forma de vivir, sometiéndonos a ella. Y sólo cuando nos lo exija, como sus esclavos que somos, sentarnos durante horas a poner orden en ese mundo al que nos ha invitado a pasar. Pero aún así, el hombre no pierde su libertad: nosotros somos los que decidimos cuando poner el punto y final a cada historia.

Roberto San Martín

Ser optimista es muy importante en la vida, he experimentado como en varias  y diversas ocasiones ha sido el optimismo el que me ha ayudado a salir airosa de situaciones muy complejas que he tenido que afrontar en la vida….sin embargo el optimismo no es una actitud que se aprende  para siempre, es un continuo desafío…lo contrario del optimismo es el pesimismo  y este es un obstáculo muy grande a la hora de realizar nuestras metas porque con frecuencia nos podemos desanimar ante las dificultades.

La importancia del optimismo ha sido demostrada, por ejemplo, a partir de pruebas efectuadas por el psicólogo C.R. Snyder de la Universidad de Kansas, entre alumnos universitarios de Estados Unidos. En ese estudio se concluyó que el rendimiento académico universitario de un alumno depende más de la actitud de éste que de su Coeficiente Intelectual (C.I.). Así, vieron que unos buenos resultados académicos eran obtenidos más por alumnos con una actitud positiva y optimista (evaluados a través de test especiales) que por alumnos con una buena nota en el S.A.T., un test con una elevada correlación con el Coeficiente Intelectual. El S.A.T. (Scholastic Aptitude Test) es el examen de aptitud escolar que realizan los estudiantes estadounidenses que acceden a la Universidad (el equivalente a la prueba de Selectividad en España).

Según Snyder, “los estudiantes con un alto nivel de expectativas se proponen objetivos elevados y saben lo que deben hacer para alcanzarlos. El único factor responsable del distinto rendimiento académico de estudiantes con similar aptitud intelectual parece ser su nivel de expectativas”.

Goleman añade que el optimismo y la esperanza impiden caer en la apatía, la desesperación o la depresión frente a las adversidades. Los pesimistas consideran que los contratiempos constituyen algo irremediable y reaccionan ante la adversidad asumiendo que no hay nada que ellos puedan hacer para que las cosas salgan mejor y, por tanto, no hacen nada para cambiar el problema. Los pesimistas y pusilánimes deberían tener en cuenta que esa actitud no es algo con lo que se nace y por lo que no se puede hacer nada, sino que es una actitud que podemos cambiar a cualquier edad. Uno mismo es responsable de sus propias actitudes y, aunque puede no ser fácil, pueden cambiarse y uno debe estar siempre dispuesto a mejorarse a sí mismo.

Goleman lo sintetiza de la siguiente forma: “Es la combinación entre talento razonable y la capacidad de perseverar ante el fracaso lo que conduce al éxito”.

 

En nuestro día a día vamos a seguir encontrándonos con las más diversas situaciones, algunas de las cuales  serán más propicias para mostrarnos optimistas pero creo que la mayoría serán de lo más duras y será allí donde debemos regresar a nuestro objetivo de ser optimistas.

Carmen Castro

 

 

Son un pueblo bereber en el desierto del Sáhara, son nómadas y al desplazarse cubren tanto sus necesidades como las de sus animales, puesto que viven en unidades familiares extensas las cuales siguen a los grandes rebaños a su cargo.

No se conoce que significa exactamente la palabra “tuareg” en árabe. Según una de las muchas teorías que hay sobre su procedencia, su origen viene de la palabra “camino”, en árabe (tariga).

En la antigüedad se dedicaban a saquear pueblos, además de controlar las rutas del desierto. En el siglo XII, las invasiones árabes les obligan a adoptar un estilo de vida nómada. A lo largo de los siglos han adoptado algunas de las ideas del Islam, pero nunca contraviniendo su sistema ancestral de leyes y justicia.

El pueblo tuareg habita en la zona norte y occidental del Sáhara y en el norte del Sahel.

Para ellos el desierto del Sáhara no es sólo uno, sino varios juntos que ellos diferencian entre más y menos áridos, llanos o montañosos.

Su estructura básica como sociedad es el linaje, grupo de parientes que reconocen un antecesor común. Los hijos pertenecen al linaje de la madre y heredan de ella, pero el hogar se establece en los campamentos del linaje del padre. Cada linaje pertenece a una categoría social determinada y conforma una comunidad social o tribu.

Los linajes designan su líder y el consejo de lideres se elije entre los guerreros varones.

La tienda se considera como el hogar y debe ser fabricada por la mujer con pieles o tejidos de cestería y será de su propiedad. Las mujeres tienen autoridad en el campamento, ya que el hombre está frecuentemente ausente debido a sus actividades como pastor, comerciante o guerrero. Generalmente las mujeres saben escribir y son más instruidas que sus esposos, además de participar en los consejos y asambleas del linaje y ser consultada en los asuntos que atañen a la tribu.

El matrimonio tiene lugar después de un cortejo y previa aceptación del pretendiente, entonces es cuando el futuro esposo solicita al suegro su consentimiento y se paga una dote generalmente de ganado. La mujer lleva personalmente su ganado al nuevo hogar y puede divorciarse y casarse con otro pretendiente si se considera maltratada por su esposo.

Tradicionalmente la sociedad tuareg es jerárquica y se divide entre nobles y vasallos, y entre libres y esclavos.

 

 

HOMBRES LIBRES

 

Los nobles pertenecen a una casta superior que se encarga de la defensa, de la guerra, de las incursiones para robar ganado y de comerciar con las caravanas. Desprecian otro tipo de trabajos por considerarlos bajos y gracias a la cantidad de ganado y esclavos que poseen pueden dedicarse a otras actividades como el deporte, la poesía y todo tipo de actividades cortesanas.

Los sacerdotes que son una casta de clérigos que instruyen con el Coran, celebran matrimonios, resuelven litigios de familia, dan nombre a los niños e imparten justicia. Sus esposas al contrario que la demás mujeres no deben ser vistas fuera de la tienda sin tener la cara cubierta.

Los pastores libres son los propietarios de cabras y de algún camello, pueden tener también ovejas y tienen la obligación de pastorear los rebaños de los aristócratas, quienes les consideran sus vasallos.

Los artesanos son una casta originariamente de herreros, aunque también trabajan la alfarería, el cuero (generalmente mujeres), y la madera. Se dedican a reparar herramientas, sillas de montar, utensilios domésticos y otros objetos.

ESCLAVOS

 

Como en otras etnias del Norte de África, y del desierto, en la sociedad tuareg se desarrollo la servidumbre. Estos esclavos fueron dominados por los tuareg y forzados a trasladarse a sus dominios, donde trabajaran como esclavos domésticos, o en labores agrícolas en los campamentos, al servicio de los hombres libres. Eventualmente un hombre libre puede casarse con una mujer de su servidumbre, con lo cual sus hijos pasarán a ser libres.

 

Ana Laño

 

 

Buenos días, os doy la bienvenida a todos a esta presentación.

Durará alrededor de 10 minutos. El tema es el Camino de Santiago en Navarra, un tema que supongo será bastante interesante para aquellos a los que os gusta caminar y hacer senderismo en vuestro tiempo libre.

He dividido mi presentación  en 3 partes principales: Primero haré una breve introducción del Camino de Santiago. Luego describiré los principales caminos en Navarra; el Camino francés, el Camino aragonés y el Camino Baztanés. Finalmente daré algunos consejos para hacer el Camino de Santiago a pie, los albergues de peregrinos y la credencial del peregrino.

Déjenme introducirles brevemente en el Camino de Santiago. El Camino de Santiago es más que una simple ruta. Una ruta se usa para conectar pueblos y personas, pero el Camino de Santiago es un evento internacional que sirve para comunicar a la gente y para difundir la cultura.

Hace mucho tiempo las novedades, el conocimiento, el folklore y la sabiduría eran transmitidos por los viajeros a lo largo del Camino de Santiago. El enriquecimiento alrededor del Camino de Santiago ha influido en la gente que vive en sus alrededores y su historia.

Hay muchos peregrinos que hacen el Camino de Santiago a pie cada año. A consecuencia de esto hay muchas motivaciones para hacer el Camino a pie: la motivación religiosa, la motivación deportiva o simplemente la motivación psicológica personal.

En conclusión el Camino de Santiago es una experiencia personal de auto -conocimiento. Durante el Camino cada peregrino va a encontrarse con mucha gente nueva y  descubrirá bellos paisajes. Para cruzar el Camino de Santiago en Navarra a pie se necesitan varios días.

He llegado al final de la 1ª parte de mi presentación. Centrémonos ahora en la 2ª parte.

En primer lugar, el Camino principal en Navarra es el Camino Francés. El Camino Francés tiene 7 etapas en Navarra. Entra en Navarra por Luzaide/ Valcarlos y continua por Orreaga/Roncesvalles. Las siguientes etapas son Roncesvalles-Zubiri,Zubiri-Pamplona y Pamplona-Puente la Reina. Como he dicho anteriormente, el Camino cruza el Valle de Erro, el Valle de Esteribar, la Cuenca de Pamplona y la Sierra del Perdón.

En 2º lugar el Camino Aragonés entra en Navarra por Sangüesa y continua por Rocaforte. Atraviesa el Valle de Ibargoiti, el valle de Tiebas y el Valle de Valdizarbe. Las principales etapas que realizaremos son Sangüesa- Izco, Izco-Tiebas y Tiebas-Puente la Reina. En realidad, en Puente la Reina los dos Caminos, el aragonés y el francés se unen y forman un único camino principal.

En último lugar está el Camino Baztanés. Es una ruta histórica, pero no todavía no ha sido declarada como ruta oficial. Entra en Navarra por Urdazubi/Urdax y atraviesa Baztán, Belate, Lantz, Valle de Anué, Sorauren Arre donde se une al Camino Francés.

Para concluir vamos a resumir brevemente los principales consejos para hacer el Camino de Santiago a pie. Los principales objetos necesarios son zapatillas deportivas o botas de trekking con goretex y mochila con un peso adecuado. Las botas deberán ser flexibles y con una buena transpiración.

Durante las dos primeras etapas debemos vigilar nuestros pies y nuestro calzado, y para cuando observemos algún problema. Hay que cuidar las posibles ampollas y rozaduras.

La mochila va a ser nuestro compañero durante todo el camino. La mejor mochila no es la más grande sino la que mejor se adapte a nuestra espalda. Como regla general la mochila no puede ser superior al 9% del peso corporal del peregrino.

Debemos elegir ropa y saco de dormir de algodón ligero. Es necesario llevar sandalias para que los pies reposen una vez se haya terminado la etapa diaria. También es recomendable llevar un bastón ligero y una guía del Camino. Las guías te ayudan a no perder tiempo buscando hoteles y hostales, y recomiendan lugares culturales e históricos que visitar.

La credencial del peregrino es un documento que indica los datos personales del peregrino e incluye el sello de los hostales donde pernoctas. Existe también otro sello durante los últimos 100 km del Camino para confirmar que has hecho el camino a pie. Puedes pedir la credencial en los principales puntos de parada del Camino.

Como conclusión os recomiendo a todos hacer el Camino de Santiago a pie en primavera o verano. Seguro que será una experiencia inolvidable para todos.

Gracias por vuestra atención y ahora habrá un tiempo para preguntas.

Laura Periano

El nacimiento de la filosofía no fue algo fabuloso. Como todo a lo largo de la historia, fue un proceso que maduró hasta caerse por su propio peso. El hombre, en esencia, es una pregunta lanzada al universo. Una incertidumbre. Por eso tiende de forma natural hacia el conocimiento. Pero una cosa es una incógnita y otra muy distinta su respuesta.

Antes del comienzo de la filosofía el hombre ya intuía que el mundo era mucho más complejo que lo que sus instintos le advertían. Ahora estamos acostumbrados a domesticar los elementos, a adaptar la naturaleza a nuestros deseos. Pero hace miles de años el ser humano era simplemente un espectador de un mundo en constante cambio. Y tuvo que buscarle un sentido.

La primera forma que tuvo el hombre de afrontar este tipo de preguntas fue recurriendo a la imaginación. Y cuando hablo de imaginación no me refiero a su capacidad de inventiva, sino a la capacidad humana de representar en el pequeño teatro de nuestras mentes la realidad que nos rodea. Sólo así podemos establecer comparaciones entre objetos que, en la realidad, no son ni parecidos.

El problema de la comparación es que siempre se necesitan referencias y para los primeros seres humanos todo giraba en torno a ellos. Por eso su explicación de los fenómenos naturales pasó a tener un cariz de premio o castigo. Un volcán era un castigo, un día soleado un premio. La superstición y la espiritualidad nacieron de ese caldo de cultivo. Los dioses comenzaron siendo elementos naturales –una montaña, un oso, un árbol- que decidían sobre el destino de los hombres. Y es curioso que una de las primeras deidades antropomorfas fuera una mujer: símbolo de la vida.

Sin embargo las comparaciones se fueron complicando y el hombre fue conociendo más del mundo. Los árboles, los osos y las montañas no eran más que otros “actores” dentro del gran teatro del mundo, por lo que se tuvo que buscar otra explicación. Así el hombre comenzó a proyectar su imagen en entes sobrenaturales de poderes ilimitados y atribuciones humanas. Los primeros dioses comenzaron a convivir con los hombres, dando respuestas allí donde el hombre no veía más que interrogantes.

Así nació el mito. Hubo un lugar fuera del tiempo en el que los dioses llevaron llevaban a cabo sus trabajos, dejando pistas de su presencia en la tierra. El sol era una deidad condenada a la muerte y resurrección por el despiadado asesinato de su hermano. Los volcanes eran las fraguas de herreros fabulosos esperando la vuelta al trabajo y el fuego o la escritura eran sus regalos.

Conforme el conocimiento del hombre seguía creciendo, cada vez era capaz de crear mitos más complejos. Había quedado establecida una forma de pensar universalmente válida. La lluvia no podía ser otra cosa que las lágrimas de los dioses y las olas del mar su furia dormida. Normalmente todo quedaba establecido en un pasado mítico, que servía de génesis. La propia existencia del ser humano comenzaba con la existencia de estos dioses, creados a su imagen y semejanza.

El pensamiento mítico era algo perfectamente razonable. Es un hecho demostrable, porque allí donde ha habido personas ha habido también dioses. Y estos eran más complejos cuanto más compleja era su cultura. La creación de ritos y tradiciones sirvieron para comulgar y traerlos desde el hecho mítico a lo cotidiano.

Posiblemente la mitología más reconocida en todo el mundo sea la griega. No en vano los nombres de Zeus y Hércules son más conocidos que los de Odín y Thor. Todo el mundo tiene la imagen del barbudo e iracundo dios griego con un rayo en su mano o a Hércules en alguno de sus famosos trabajos. Menos son los que reconocerían a Odín con su parche y su cuervo espía, o a Thor y su martillo de trueno.

La mitología egipcia, la nórdica o la americana son muy ricas y, no obstante, no lograron la influencia que lograron los dioses griegos. Tiene mucho que ver el hecho de que la cultura occidental haya dominado el mundo, pero esto no es casual. O sí, todo depende. Lo cierto es que la mitología más famosa del mundo lo es, precisamente, por ser la primera en ser superada.

El nacimiento de lo que llamamos filosofía se trató precisamente de una forma nueva de pensar. Tras siglos, por no decir milenios, aplicando el mismo esquema mítico para explicar el mundo, en la zona más oriental de Grecia, en Asia, la humanidad cambió de enfoque. No fue algo fabuloso, sencillamente fue un paso lógico. Precisamente lógico.

El paso del mito al logos es uno de los tópicos en la explicación de la filosofía. Ahora vemos los mitos como unos cuentos pintorescos, pero era mucho más que la forma de ver el mundo. Era su forma de interpretarlo. De dar una razón. Y es la razón, o logos, lo que va a protagonizar el siguiente paso en busca de la respuesta a la incógnita que nos constituye.

El paso del mito al logos se produjo de forma casual y, aunque ahora parezca mentira, tuvo mucho que ver la ciencia. Los primeros filósofos –o amantes de la sabiduría- no se hicieron grandes y transcendentales preguntas. Al revés, afrontaron los mismos problemas a los que se había enfrentado el resto de los hombres. Su primera pregunta se centró en la Naturaleza.

Es un hecho que el nacimiento de la filosofía fue posible gracias a la posibilidad de un puñado de griegos de estar ociosos la mayor parte del tiempo. La esclavitud permitió a algunas personas un tiempo libre que para nosotros ahora no sólo es normal, es un derecho. La mayoría de la gente debía doblar el espinazo para seguir adelante y la única explicación sobre el mundo la encontraban en Homero y Hesíodo. Que para eso habían recopilado todos los mitos en una especie de compendio sobre el mundo.

Pero para los primeros filósofos Homero y Hesíodo no iban al fondo de las cosas. Por supuesto que había dioses y claro que posiblemente habían hecho todo eso que cantaban los poetas. Pero faltaban cosas, había huecos en blanco. Por eso se decidieron a desentrañar los misterios de la Naturaleza con la única herramienta que les quedaba, la razón. Parece mentira que este conflicto comenzara hace ya tantos años, pero donde los dioses no llegaban el hombre impuso la razón.

Todo el mundo conoce a Pitágoras. Fue uno de los primeros filósofos, aunque todo el mundo le recuerde de sus libros escolares de matemáticas. Tenía muchas e interesantes teorías acerca de la realidad y la Naturaleza, pero se le conoce sobre todo por su teorema: el cuadrado de la hipotenusa de un triángulo es igual a la suma de sus catetos al cuadrado. La importancia de este teorema es muy singular y es equiparable al “pienso, luego existo” de Descartes –otro ilustre matemático-.

Aunque hay teorías más bizarras, el teorema de Pitágoras demuestra que el mito estaba dejando cosas por el camino. Que la simplicidad de la respuesta mítica o supersticiosa servía para salir del paso, pero que en la Naturaleza y en la vida existían muchas cosas a las que el hombre podía acceder sin ayuda sobrenatural. Constantes que igual habían dejado ahí los dioses, pero que eran accesibles por otro camino que no era la imaginación. Un conocimiento cierto sobre la realidad y el mundo a la que accedía el hombre por sí sólo.

Es posible que al principio los primeros filósofos fueran vistos como unos dementes que se dedicaban a diseccionar animales, cavar agujeros y mirar durante horas el cielo estrellado. Por fortuna la Grecia de entonces era un crisol de culturas por su intensa actividad comercial y era tolerante con casi todo. Porque la moda del “logos” o de la razón se extendió y se estableció, dando lugar a la ciencias naturales, sociales y humanas. Al avance y progreso que ha llevado a estar por delante a sus herederos durante siglos. Una moda que llevó al hombre a conquistar el escenario del mayor espectáculo: la vida en la tierra.

GUILLERMO MENDEZ


Comunicación

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